En esta viñeta podemos observar uno de los juegos más importantes en la etapa infantil como es el juego simbólico, éste es el juego infantil por excelencia en el que los pequeños imaginan ser, imitando situaciones que observan de la vida real.
Aquí podemos observar como un niño, con una escoba y una espada de fabricación casera, se divierte creando su propia historia e imaginando ser el mejor caballero andante, pero la madre rompe esa diversión cuando le da un caballito de juguete y una espada, al hacer esto la madre rompe la ilusión y la magia que en un principio tenía el juego. La imaginación de los niños puede llegar muy lejos y no se debe romper esa imaginación, esa creatividad que los niños desarrollan cuando juegan imaginando ser, estar o actuar como en ese momento quieren.
Se debe dejar a los niños que jueguen y que experimenten con distintos materiales, que sean ellos mismos quienes les den utilidad, una función determinada…, ya que de esta manera se fomenta su imaginación, la función simbólica y representativa. A través de la representación los niños asimilan y comprenden las situaciones que viven en la vida real estableciendo relaciones que le ayudarán a desenvolverse con éxito en el futuro.
En mi periodo de prácticas pude observar y ser consciente de primera mano, de la imaginación que derrochan los pequeños. Me encantaba ver cómo para ellos dos piezas de encajables se convertían en un castillo en el cual había una princesa, o cuando se metían en una de las casitas y jugaban a los papás, etc. Pero yo me limitaba a observar, e incluso muchas veces jugaba con ellos y me dejaba guiar.
Los niños aprenden más así, jugando ellos solos, descubriendo las cosas por sí mismos, manipulando objetos y observando sus funciones…, son los más felices del mundo cuando van corriendo a decirle a su seño lo que han conseguido o lo que han hecho, y las seños deben animarles a proseguir y ser quienes guíen su aprendizaje pero no quienes les impongan nada, ya que, desde mi punto de vista, se aprende más dejando hacer y dando libertad que imponiendo algo.
Tanto padres como educadores, tenemos que fomentar por todos los medios posibles este tipo de juego en los pequeños, jugando con ellos y comprándoles o fabricando juguetes que potencien el juego simbólico, tan importante para su maduración personal.