Niño no toques eso, niño no te subas ahí que te caes, niño deja eso, niño... Muchas veces nos ponemos o ponemos la tirata antes de que se haga la pupa y tenemos a los niños asustados, queremos que estén en una esquina sin hacer ni tocar nada para que ni se caigan, ni se hagan daño, y que toquen o jueguen sólo con lo que los adultos queremos.
Es cierto que hay que andar con mil ojos con los niños, pero también es cierto que no podemos tener a los niños asustados sin dejarlos hacer nada. Si es peligroso jugar con un determinado juguete lo mejor es tener un buen criterio a la hora de elegir los juguetes que van a formar parte, o bien, del centro escolar o de la casa. Pero debemos dejar a los niños libertad, siempre bajo la supervisión pero no bajo unas órdenes o miedos que los adultos puedan tener.
Si a los niños se lo damos todo hecho ¿qué van a aprender a hacer por sí solos?, si siempre estamos encima de los niños y no los dejamos solos, ¿cómo se las apañarán cuando sean mayores?, ¿qué sabrán hacer sin ayuda?
Los niños son pequeños científicos, que experimentan, observan, manipulan, buscan solución a diferentes problemas de su día a día, y como tales debemos dejarlos libertad, para que en un futuro sean autónomos, aprendan de sus errores, sepan dar solución a pequeños problemas, etc., de esta manera ayudaremos al buen desarrollo de los pequeños pero, como digo siempre, bajo la supervisión de los adultos o educadores que guíen el aprendizaje.

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