Esta viñeta representa la falta de recursos, la incompetencia de un profesor a la hora de evaluar a un niño en educación infantil.
En la viñeta se muestra a un niño sentado en su mesa y al profesor de pie enfrente de este. Para llevar a cabo la evaluación del pequeño el profesor tiene la feliz idea de utilizar palabras técnicas, incomprensibles para el niño, pidiéndole que “eleve la zurda”, el niño ante tal pregunta se queda perplejo porque no sabe lo que el profesor le está pidiendo, pero el profesor, falto de recursos, decide que el niño tiene un retraso grave y que es aconsejable que vaya a un aula especial.
Una viñeta que nos deja boquiabiertos, y que nos hace pensar si esto pasa o no en las aulas de infantil, y que muchas veces por culpa de profesores incompetentes a los niños se les coloca la etiqueta de “listos”, “tontos”, “espabilados”, “inteligentes”, etc. Es una locura decir que un niño tiene un retraso grave porque no “eleva la zurda”, para llegar a esa conclusión hay que hacer varias pruebas, observar al niño día tras día, hacer una evaluación continua y, si es necesario, consultar con un especialista, pero nunca llegar a esa conclusión o poner esa etiqueta a un niño por una pregunta.
Como futuros docentes, educadores de niños tenemos que ser conscientes de que cada niño tiene un ritmo de maduración, de desarrollo diferente, que no todos los niños aprenden al mismo tiempo, cada niño tiene sus características propias y como tal aprenden a diferente ritmo. Por este motivo, para que los niños adquieran los conceptos que planteamos, que queremos que conozcan, debemos llevar a cabo diferentes actividades, contar con diferentes recursos para que todos nuestros alumnos adquieran los mismos conocimientos aunque sea a un ritmo diferente.
Esta viñeta me hace reflexionar y pensar sobre los métodos de evaluación que se llevan a cabo en las aulas de infantil, y en los recursos que utilizan los profesores para conseguir los objetivos que se proponen. Y si adecuamos los objetivos a la edad, al momento evolutivo en el que se encuentran los niños para adquirir los diferentes conceptos o conocimientos que deseamos, ya que no podemos exigirles lo mismo a un niño de 6 años que a otro de 3, y muchas veces se exige más de lo que se debe.
Y, por último, otra cosa que me hace reflexionar esta viñeta es el tema de las “etiquetas” que se ponen a los niños. Creo que no se deben poner etiquetas que marquen el desarrollo del niño y de esta manera esté condicionado a lo largo de su etapa educativa como “el listo”, “el torpe”, “el tonto”, “el espabilado”, etc. Las etiquetas no se deben poner bajo ningún concepto, ya que todos somos iguales y debemos tener las mismas oportunidades, ya que nadie es más listo que otro, ni vale más que otro, lo que puede o no fallar es el proceso de enseñanza-aprendizaje que se esté llevando a cabo.
Por eso debemos plantearnos todos estos aspectos y no caer en el error de cometerlos.

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